Hoy, cuando estaba esperando al autobús (aprovecho para reiterar mis quejas a la Rober y su contrato vitalicio), una chica me ha preguntado qué número debía coger para llegar a su residencia. He supuesto que al no conocer la ciudad acababa de llegar, así que le he preguntado qué carrera hacía, y efectivamente, estaba en primero de Filología Hispánica. Le he dicho que yo también cursaba la misma titulación, y que si necesitaba algo me buscara. Como el bus tardaba muuuucho, nos ha dado tiempo a hablar de todo. Me ha contado que venía de un bachillerato de Ciencias de la salud, y que se había metido en Hispánicas porque le encantaba la sintaxis, pero no le atraía mucho la literatura ("buena vas", he pensado, aunque me he sentido identificada con ella), parecía una niña inteligente y estaba muy emocionada con la carrera.
Pues me ha dado pena, evidentemente no se lo he dicho, pero estoy segura de que cuando pasen unos meses se dará cuenta de que no está aprendiendo tanto como creía.
Ojalá me equivoque, pero la pobre me decía muy extrañada que sus profesores se han puesto a hablar de política en su segundo día de clase. También he sentido compasión cuando me ha contado que no sabía nada de latín pero que, por suerte, iban a empezar desde cero.
Supongo que nos volveremos a encontrar por los pasillos, aunque se me da mal la fisonomía, y me contará cómo le va.
Solo le deseo que su primer año no la defraude, y que en segundo, aunque sea a finales de curso como me pasó a mí, se dé cuenta de que hay algo que de verdad le gusta y le dé ánimos para acabar la carrera.
Pues me ha dado pena, evidentemente no se lo he dicho, pero estoy segura de que cuando pasen unos meses se dará cuenta de que no está aprendiendo tanto como creía.
Ojalá me equivoque, pero la pobre me decía muy extrañada que sus profesores se han puesto a hablar de política en su segundo día de clase. También he sentido compasión cuando me ha contado que no sabía nada de latín pero que, por suerte, iban a empezar desde cero.
Supongo que nos volveremos a encontrar por los pasillos, aunque se me da mal la fisonomía, y me contará cómo le va.
Solo le deseo que su primer año no la defraude, y que en segundo, aunque sea a finales de curso como me pasó a mí, se dé cuenta de que hay algo que de verdad le gusta y le dé ánimos para acabar la carrera.
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