5/6/08

"Hortografía" Juanramoniana

Para mí siempre ha sido Juanra. No es uno de mis autores favoritos. Es sorprendente cómo la opinión personal de una profesora puede influir en la valoración positiva o afirmativa de un escritor (evidentemente, en este caso fue negativa, ella lo odiaba).

Ahora, desde otro prisma mucho más particular, valoro su obra. Pero hay algo que nunca concebiré: su imperiosa obsesión por eliminar la "ge" del panorama lingüístico. De hecho, su típico verso "¡Intelijencia, dame el nombre exacto de las cosas!" no puede parecerme más risible. ¿Que te dé el nombre exacto de las cosas? InteliGencia.

Y que conste que he empezado a hablar de Juanra porque su aniversario fue hace poco y nadie le rindió homenaje (sí, esta es mi particular manera de homenajear), pero no es el único, ni el más radical.

Otros escritores de su misma condición son Unamuno: "Hay que escribir el castellano con ortografía fonética. ¡Nada de ces! ¡Guerra a la ce! Za, ze, zi, zo, zu con zeta, y ka, ke, ki, ko, ku con ka. ¡Y fuera las haches! ¡La hache es el absurdo, la reac­ción, la autoridad, la Edad Media, el retroce­so! ¡Guerra a la hache!"

O el mismísimo Gabriel García Márquez: "Jubilemos la ortografía, terror del ser humano desde la cuna: enterremos las haches rupestres, firmemos un tratado de límites entre la ge y jota, y pongamos más uso de razón en los acentos escritos, que al fin y al cabo nadie ha de leer lágrima donde diga lagrima ni confundirá revólver con revolver. ¿Y qué de nuestra be de burro y nuestra ve de vaca, que los abuelos españoles nos trajeron como si fueran dos y siempre sobra una?"

No sabéis cómo me duele, especialmente por parte de Unamuno. Y es que soy una purista del lenguaje, a pesar de haberme dejado en blanco la palabra incólume.

1 comentario:

Sandra Torres dijo...

El fragmento de Unamuno que usas, está en un contexto que no explicas...

Obra: Niebla
Conversación entre Don Fermín, tío de Eugenia, y Augusto:

Don Fermín llamó luego aparte a Augusto, para decirle:
–Se me había olvidado decirle que cuando escriba a Eugenia lo haga escribiendo su nombre con jota y no con ge, Eujenia, y del Arco con ka: Eujenia Domingo del Arko.
–Y ¿por qué?
–Porque hasta que no llegue el día feliz en que el esperanto sea la única lengua, ¡una sola para toda la humanidad!, hay que escribir el castellano con ortografía fonética. ¡Nada de ces!, ¡guerra a la ce! Za, ze, zi, zo, zu con zeta, y ka, ke, ki, ko, ku con ka. ¡Y fuera las haches! ¡La hache es el absurdo, la reacción, la autoridad, la edad media, el retroceso! ¡Guerra a la hache!
–¿De modo que es usted foneticista también?
–¿También?, ¿por qué también?
–Por lo de anarquista y esperantista...
–Todo es uno, señor, todo es uno. Anarquismo, esperantismo, espiritismo, vegetarianismo, foneticismo... ¡todo es uno! ¡Guérra a la autoridad!, ¡guerra a la división de lenguas!, ¡guerra a la vil materia y a la muerte!, ¡guerra a la carne!, ¡guerra a la hache!

¿Es un contexto de la obra, o una regla del autor? Si lo sabes con certeza, te agradecería la aclaración.

Unamuno aparte (aunque cueste apartarlo), considero, y hablo a título personal, que lo importante en el lenguaje no son las normas, que la lengua está para transmitir, y eso es lo que verdaderamente importa, que el mensaje sea transmitido...

Para depurar están los filólogos, y ni tú ni yo lo somos aún, es más, yo no sé si llegaré a serlo.
No encuentro propio de una "purista del lenguaje" a Juan Ramón o a Unamuno desde un ente superior por el uso de una consonante en vez de otra.

Aclarar finalmente, que esto no es ni una crítica ni nada por el estilo, sino un comentario, como bien dice aquí arriba.

Sin más, un beso grande Pilar.